El presidente Milei y la realidad paralela.

El presidente  Milei ganó las elecciones sin recorrer el país, sin entrar en contacto con la ciudadanía por los medios tradicionales de comunicación, sin conceder demasiados reportajes y difundiendo apenas consignas anti política a través de las redes.

Supo capitalizar el hastío de la sociedad que se sintió desamparada por la dirigencia política envejecida, no en edad cronológica, sino en la manera de gestionar, de dar respuesta a las necesidades básicas, de generar esperanza y expectativas de una mejora en su calidad de vida.

Pero Milei vive en una realidad paralela, la que le acerca el mundo de las finanzas en una planilla de escritorio, sin contacto con hombres y mujeres que generan la riqueza que se lleva  el poder concentrado para el que el Presidente trabaja denodadamente al destruir todos los mecanismos que el estado tiene para equilibrar la balanza del reparto de la torta.

Milei no sabe -y ha demostrado que no le interesa ni le importa- del sufrimiento de hombres y mujeres, de la niñez y la ancianidad, de la destrucción del sentido de nación, de comunidad organizada, de desarrollo sostenido, de soberanía...Milei vive en una realidad paralela, aislado de la vida de millones de argentinos y argentinas que le dieron su voto esperanzados en terminar con los privilegios de algunos malos políticos que se olvidaron para qué se postularon.

No son todos, claro está, pero habrá que barajar y dar de nuevo, comunicar de otra manera, empatizar con el pueblo, mostrarle quién está haciendo qué cosa y para qué intereses, y sobre todo, plantarse, sin miedo y denunciar a un gobierno que incumple con la constitución y con sus obligaciones.

Todavía existen quienes tienen miedo a la tapa de los diarios, a que los estigmaticen sindicándolos como populistas o kirchneristas. No se trata de dar explicaciones sobre las filiaciones, se trata en todo caso de responder con claridad que se está defendiendo a la democracia, la república y la posibilidad de acceder a una vida de ciudadanos y no de esclavos que si no reaccionan a tiempo estarán cada día peor.

La pelea no es kirchneristas vs. «gente de bien». La pelea es por la patria, por tu presente y tu futuro, por ser parte de una nación con sentido de pertenencia y soberanía y para recuperar esos valores hay que trabajar en cada rincón, poniendo el cuerpo, dejando la rosca y militando más en la vida real que en la paralela de las redes del Presidente y su gabinete.

 

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